En un mercado laboral cada vez más competitivo, una buena recomendación es una herramienta muy valiosa. Si quieres recomendar a alguien, tendrás que pensar bien cómo presentarás a esa persona.

Todos los empresarios y profesionales en su actividad cotidiana están en contacto con proveedores, clientes y otros empresarios que puedan necesitar un producto o servicio de algún integrante del grupo de networking.

En términos generales los miembros del grupo, los encuentran gracias a sus contactos, es decir, un miembro del grupo le habla de tus servicios a uno de sus contactos, de esta manera aumentamos las posibilidades de generar negocio y ampliamos nuestra red de contactos.

Precisamente uno de los objetivos de las reuniones estructuradas de networking es hacer recomendaciones entre los integrantes del grupo. Y para que se produzca esta interacción es por lo que se recomienda la asistencia a todas las reuniones para que se conozcan bien las actividades empresariales y se puedan generar relaciones de confianza y propiciar la generosidad, es decir apearnos del YO para pensar en A QUIEN PUEDO AYUDAR.

Recomendar a otros tiene sus ventajas:

  • Reforzar nuestra red de contactos
  • Agilizar el proceso comercial
  • Tener proveedores de confianza
  • La contratación de productos y/o servicios es más fácil
  • Tener más visibilidad
  • Obtener agradecimiento
  • Sentir que eres útil para otros
  • Contribuir a la solución de problemas

Ahora bien, sabemos que no es fácil, porque la mayoría de nosotros nos hemos enfrentado alguna vez a una situación incómoda cuando nos piden que recomendemos a alguien.

Lo primero que te viene a la cabeza es “buff, ahora tengo que ponerme a pensar a quién recomiendo, menudo dolor de cabeza“.

Situaciones que nos bloquean para recomendar y qué hacer:

  1. Yo no he necesitado contratar sus servicios por lo que no puedo valorar su forma de trabajar. Ante esta situación siempre es conveniente ser claro y decir qué no conocemos cómo trabaja pero si a quien se lo estamos recomendando está buscando el servicio que él realiza, tal vez le estemos haciendo un favor si no conoce a nadie que se lo haga.
  2. He oído quejas de algún compañero. Esta es una situación delicada pero no por ello va a no ser de utilidad para otro cliente porque los niveles de expectativas y servicios pueden ser diferentes.
  3. No me inspira confianza. Busca tener un encuentro con él para conocer mejor su actividad y profundizar en qué situación está su negocio y que clientes tiene.
  4. La imagen que me transmite no me encaja con el perfil de mis contactos y me preocupa quedar mal. Si tienes una relación de confianza es importante que le digas qué y cómo comportarse con los contactos que le referencias.

Estas son situaciones especiales, las situaciones más normales que te encuentres las categorizamos  en tres niveles porque no todas las recomendaciones son iguales ni tienen porque serlo.

Veamos los tipos de recomendaciones:

NIVEL 1: recomendación fría; cuando no hay interacción ni comunicación.

  • Informar de la apertura de un nuevo negocio en la zona de influencia de tu recomendado
  • Darle nombres de empresas y personas con sus teléfonos sin mencionar nada de tu nombre.

NIVEL 2: recomendación templada; cuando se informa de un posible proveedor/ potencial cliente.

  • si durante la conversación con un cliente surge una necesidad que sabes quién se la puede satisfacer facilitarle la referencia
  • Darle una relación de nombre de personas y sus e mails diciéndole que puede dirigirse de tu parte

NIVEL 3: recomendación caliente; cuando damos todo tipo de detalle. Esta es la recomendación más valiosa.

  • Contactar primero con tu contacto para hablarle de tu recomendado e indicarle que si está de acuerdo se le da el teléfono para que hablen.
  • Presentarlos personalmente
  • Enviar una nota de recomendación a algunos de nuestros contactos que sepamos están buscando ese servicio.

En todos los casos, describe la relación que tienes con la persona que recomiendas, cuanta más información des más ayuda estás aportando y más valorarán tus referencias. Es propicio que antes de citar a alguien como referencia, lo llames o le escribas un email para advertirle que pueden contactar con él para consultarle.

Analiza con detenimiento a quién referencias. No cites al primer compañero del grupo que te venga a la mente.

De esa manera, quien escucha o lee la recomendación se hace una idea de la competencia que tiene esta persona en lo que a experiencia técnica se refiere y si destaca por alguna cualidad como persona. Porque añadir un toque personal a la recomendación es aportarle un valor añadido.

Si quieres que te recomienden, empieza tu primero. No seas tacaño.

PORQUE  las recomendaciones que realizas te traen  beneficios,  recomiendan también tus servicios. Esa es la magia.

También debemos practicar el pedir, a veces el falso orgullo nos impide ejercitar la humildad y no pedimos porque no queremos que piensen que no nos va tan bien. No siempre sabemos pedir ayuda cuando la necesitamos. Unas veces porque creemos que eso va a significar que no valemos si necesitamos que alguien nos ayude, otras porque partimos creencia de que, cuando pidamos ayuda, el otro nos la puede negar, y de ese modo nos evitamos pasar un mal momento.

Otro error que cometemos es el de esperar que sepan que necesitamos ayuda. Pensamos que, si nos conocieran bien, sabrían qué necesitamos sin tener en cuenta que tal vez no tenga toda la información sobre nuestra actividad y a quién ofrecérsela. Sin embargo, cuando nos decidimos a pedir también estamos ayudando a otros a sentirse más útiles, a permitirles hacer algo por nosotros.

Pedir es tan necesario como dar, sin embargo, muchas personas tienden a creerse autosuficientes de manera constante, intentando afrontar las dificultades por sí mismas sin plantearse la posibilidad de apoyarse en los demás. Hay que ser valiente para reconocer que existen ocasiones en las que solos no podemos y que necesitamos pedirla. ¿Cuál es el motivo que te frena a la hora de pedir ayuda? Los más frecuentes:

Orgullo. Pedir ayuda no te convierte en una persona menos capaz ni más débil; precisamente se trata de un recurso que caracteriza a las personas emocionalmente más inteligentes.

No molestar. Pedir no es lo mismo que exigir. No des por supuesto que vas a importunar a la otra persona, da la opción de que sea ella quien decida.

No saber a quién pedir ayuda. Una de las ventajas de pertenecer a un grupo de networking estructurado es que conoces a sus miembros y podrás indicarles qué buscas.

Pide recomendaciones, no te averguences:

  • Indica qué tipo de clientes estas buscando
  • Detecta con quien compartir mercado y servicios compatibles
  • Crea una campaña de filiación, por ejemplo aporta una comisión por la venta que se haga con un contacto referenciado
  • Supera expectativas, crea el efecto ¡GUAU!
  • Cuida a las personas que te ayudan, hazles un regalo, envíales una nota de agradecimiento, …

…Y recuerda, siempre siempre es mejor ayudar que quedarnos inactivos.

¡Si te ha gustado el artículo, compártelo y ayuda a tus conocidos a conseguir más oportunidades profesionales!

Charo Miguélez
Es increíble como te conocerás mejor a ti mismo a medida que desarrollas tu red de contacto que te permitirá crecer profesionalmente y tener éxito en tus negocios. Ver más…
Share This